Sunday, February 13, 2011

“Spain in New York, Circa 1930”

En el ensayo “Spain in New York, Circa 1930” escrita por James D. Fernández, la sección que más me intrigó fue “What Federico García Lorca Saw in Nueva York.”  En otras clases hemos leído poemas y cuentos cortos de García Lorca, pero nunca supe que tenia la colección de poemas Poeta en Nueva York, y suena realmente cautivadora.  Cuando el autor escribe, “García Lorca’s New York presents a strange, desolate, almost post apocalyptic landscape, and the similar, lonely, and out-of-place poeta of the title comes across like an Old Testament denouncer of the violence and emptiness of the fallen city,” inmediatamente supe que leería estos poemas.  Siempre he pensado que Nueva York, a pesar de tener miles de personas, cantidades de edificios y muchísimos lugares sociales, es una ciudad un poco triste—no triste por la violencia (ya que ha disminuido bastante desde la época de García Lorca), pero simplemente por la gente que vive aquí.  Si uno observa a las personas en sus calles, podrá ver que la mayoría se ven tristes o enojados; casi nunca están sonriendo.  La gente aquí esta tan preocupada con sus trabajos y responsabilidades al punto que nunca tienen tiempo de apreciar sus entornos.  Creo que esto es lo que García Lorca notó hace ochenta años.   
También me interesó mucho la sección del ensayo Immigrants to Exiles.  Las frases “The tribulations of the Depression in some ways helped to strengthen the community of immigrants in New York, who were forced to organize a remarkably dense web of association in order to survive.  Many enterprising Spanish-born immigrants…would establish businesses and would thrive.”  Me sorprendió mucho leer algo positivo sobre la Depresión; casi siempre escuchamos muchas cosas malas  y las dificultades que causó la depresión, y por lo tanto, yo no sabía que algunos españoles se habían beneficiado de esta época.  Fue maravilloso escuchar otro lado de la historia.

La Sociedad Hispana


Después de visitar el museo de La Sociedad Hispana, quedé encantada con el cuarto de lienzos hechas por el pintor español Joaquín Sorolla.  Su colección “Visión de España” fue una de las exhibiciones mas coloridas, emocionales, detalladas y fantásticas que he visto en mi vida.  Creo que los lienzos que más me gustaron fueron Flamenco y Castilla.  Flamenco es una pintura hermosísima, no solamente por sus colores vívidos, pero por las emociones que evoca.  Cuando te detienes a observar esa pintura, puedes sentir la emoción de las bailarinas, su pasión, el calor y la felicidad de compartir sus talentos con los demás. Castilla, aunque también es colorida y presta mucha atención a los detalles, particularmente a la ropa de las personas, es magnífica por su extensión.  El lienzo es compuesto por varias partes diferentes, me fue imposible contar las partes de su obra por su gran magnitud, y cada parte estaba unida para formar una obra de arte gigante e increíble.  Pienso que esta pintura evoca todo lo que Sorolla quiso hacer con su “Visión de España.”  Castilla en realidad es una visión total de los diferentes aspectos de la cultura y su gente.
Además de esta colección, me impresionó mucho que la sociedad posea la copia original de La Duquesa de Alba de Goya.  Cuando entramos al museo, nunca pensé que veríamos una pintura tan famosa, y significante, no solamente para el mundo español e hispano, pero importante en todo el mundo.  Quedé muy intrigada con la historia que nos contó Andrea sobre la relación romántica entre Goya y la duquesa.  Inmediatamente cuando uno mira la pintura, nota que la duquesa está señalando algo en la arena, pero nunca hubiese visto que estaba señalando las palabras “Solo Goya” escritas en la arena, ni tampoco hubiese notado los anillos que decían “Goya” y “Alba” en su mano—me alegro mucho que Andrea compartió estos detalles con nosotros—en realidad es una historia romántica y trágica a la vez.    
Finalmente, aunque no lo vimos, no pude creer que la sociedad tenga una copia original de Don Quixote en su biblioteca.  Esta sociedad de verdad posee muchos tesoros españoles/hispanos.  ¡Me encantó la visita a este museo!

Sunday, February 6, 2011

Un Paquete Lleno de Historias Españolas


       Dentro del paquete de artículos, fotos e historias de los españoles en Nueva York, los artículos que más me gustaron fueron los de Trini Reyes y Ramón Castroviejo.  Anteriormente, yo no conocía las historias de estos individuos—ahora me alegro saber más sobre sus vidas e influencias en este país.
       Empezando con Trini, me encantó aprender sobre una mujer tan emblemática de la conjugación de la mujer española con la mujer de Nueva York.  Trini fue una gran bailarina de flamenco, y “su personalidad, su técnica, su interpretación, su fresca belleza son factores para que muchos criollos la considerasen como la legítima heredera de ese demonio del tablado que se llama Carmen Amaya.”  Carmen Amaya fue una bailarina muy famosa de flamenco de Barcelona, y esta frase diciendo que Trini fue su “heredera” me mostró que debió haber sido una bailarina increíble.  Pero Trini vivió en Brooklyn y adoraba a los Yankees—fue una neoyorkina típica y una española bella—balanceó las dos culturas perfectamente, comprobando que sí es posible adaptarse a la vida estadounidense y a la vez mantener las culturas de sus patrimonios.
       Ramón Castroviejo también fue un español muy importante en Nueva York, y en realidad, en todo el mundo.  Él fue el promotor y el pionero en el trasplante de córnea, y es debido a sus investigaciones y trabajos en el mundo médico que miles de personas ciegas han podido recobrar la vista.  Por sus esfuerzos, existen los “bancos de ojos” y las donaciones de los tejidos cornéales.  Fue un gran hombre, y su historia me conmovió muchísimo.     

Luis Argeo “Asturias”


       Mientras veíamos el documental “Asturias” creado por Luis Argeo, me quedé sorprendida por la inmensa cantidad de españoles que vivían en Virginia del Oeste a principios del siglo veinte.  Una de las personas entrevistadas dijo que en esa época había cien familias españolas por cada tres familias italianas y una familia americana.  En el pasado aprendí sobre los inmigrantes españoles e hispanos, los cuales hicieron sus vidas en las ciudades grandes dentro de Nueva York, California, Florida y Texas, pero nunca pensé que había tantos españoles en pueblos tan pequeños y desolados como Spelter de Virginia del Oeste o Donora en Pennsylvania.  Aún más sorprendente fue ver la cantidad de personas hispano-americanas o estadunidenses que aprendieron español por necesidad, para poder comunicarse con los españoles.  Pienso que hoy en día es muy importante saber otro idioma, especialmente el español; ojalá las personas de otras partes del país fueran tan determinadas para hacerlo.
        Lo que no me sorprendió  fue que los españoles fueron escogidos específicamente para trabajar en la fábrica de cinc por sus habilidades de trabajo con el calor y/o las condiciones puercas de la fábrica.  En mis observaciones, los inmigrantes que conozco de países hispanos o de España son de las personas más trabajadoras que he visto en mi vida. 
        Además de esto, nunca había visto personas en otros países mandándoles paquetes de ropa, chicles o comida a sus familias en los Estados Unidos; siempre he visto lo contrario—y hasta mi madre y yo hemos enviado paquetes parecidos a nuestra familia en Colombia.  El concepto tiende a ser que cuando uno viene a este país, viene a trabajar para ayudar a sus familias en otros países, pero me pareció muy lindo que las personas en España  ayudaron a sus familias en Virginia del Oeste—de verdad demostró una unidad muy especial.